Jazmín se queda paralizada, intentando con su mente, procesar lo que acaba de escuchar. La imagen de su prima, siempre perfecta, siempre controlada, se desmorona en su mente.
—Mientes —susurra, pero incluso mientras lo dice, siente la duda colándose en su corazón.
Imran la mira fijamente, sin apartar la vista de sus ojos.
—No tengo razón para mentirte. —Su voz es un susurro grave que resuena en la habitación amargamente. —Pero si quieres comprobarlo, adelante. Habla con ella. Ve si puede mirart