La noche se cuela sobre la casa con un silencio casi ominoso. El aire estaba cargado de una tensión que parecía filtrarse por las paredes, una energía invisible pero evidente que hacía que cada sonido, cada crujido del suelo, resonara con más fuerza en la oscuridad.
Imran estaba en su despacho, como de costumbre, pero esa noche no podía concentrarse. Los documentos frente a él eran solo una excusa para quedarse sentado, intentando distraer su mente de un solo pensamiento: Jazmín. Desde que habí