Los cañones de los turcos bombardean la costa causando pequeños estragos en el maderámen del puerto y provocando la salida de las treinta galeras de los caballeros que en perfecto orden se lanzan al ataque con sus espolones deseosos de atravesar las bordas de las naves enemigas, disparando sus cañones con estruendo terrible. Al frente va el gran maestre de la orden, señor de Mantea, hijo segundón de los condes de Mantea que vio en manos de su hermano el feudo familiar, como es costumbre entre l