61. Lo que insiste en quedarse.
La casa recupera el silencio apenas la puerta se cierra detrás de Adrián, pero ese silencio ya no tiene la misma forma que antes, se siente ocupado por su presencia reciente, por el calor que dejó en el aire, por la cercanía que todavía permanece en mi cuerpo como una huella que no se borra con un simple gesto de distancia.
Me quedo quieta unos segundos, apoyada contra la pared, con la respiración todavía desacompasada, intentando ordenar lo que acaba de pasar sin reducirlo a una sola emoción,