195. El hombre del reflejo.
El teléfono vibró una segunda vez.
Ninguno de los dos se movió.
La pantalla seguía iluminando la mesa con aquella fotografía imposible.
Yo aparecía sonriendo.
Adrián estaba de perfil, hablándome.
Y detrás de él...
Perfectamente visible en el reflejo del ventanal...
Un hombre permanecía inmóvil, de pie sobre el muelle.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—Adrián...
Él ya había tomado el teléfono.
Amplió la imagen con dos dedos.
Su respiración comenzó a hacerse más lenta.
Era la forma que