135. El hombre equivocado.
Ninguno de los tres apartó la vista de la pantalla.
La grabación continuaba avanzando con una lentitud desesperante mientras el hombre estrechaba la mano de Gabriel con absoluta tranquilidad, intercambiando unas palabras que la cámara no alcanzaba a registrar. La escena resultaba tan natural que cualquiera habría pensado que se trataba de una conversación habitual entre dos personas que se conocían desde hacía tiempo.
Sentí un vacío en el estómago.
Hasta ese momento había dado por sentado que M