Perspectiva de Liam
El sol de la tarde se filtraba por los grandes ventanales del salón, tiñendo de un dorado nostálgico la madera vieja de la casa. Escuché risas, los gritos agudos y jubilosos de los mellizos, Marco y Elena, que apenas empezaban a caminar, tropezando con sus propios pies en su afán por conquistar el mundo. A sus pies, Lucas, el hijo de Spencer y Casey, que ya estaba por cumplir los dos años, los guiaba con una autoridad que me hacía sonreír.
La casa, que alguna vez fue un luga