El "Vortex" era un caos de luces estroboscópicas y música que retumbaba en las costillas. Después de la intensidad asfixiante de la biblioteca, necesitaba aire, necesitaba ruido, necesitaba cualquier cosa que no fuera el olor de Dominic impregnado en mi memoria. Cassey y yo estábamos en el centro de la pista, moviéndonos bajo los destellos azules y violetas. Dos chicos se nos habían acercado; el mío, un tipo de ojos oscuros y sonrisa peligrosa llamado Enzo, me sujetaba por la cintura con una co