El aire fresco del exterior del hospital no trajo el alivio que yo esperaba. Salí en silla de ruedas, cumpliendo el protocolo médico, escoltada por tres sombras que se odiaban entre sí. Fernando caminaba a mi lado, sosteniendo mi historial con una mano y manteniendo una distancia prudente pero desafiante.
—Asegúrate de seguir la dieta, Cloe. Y aléjate del estrés... si es que eso es posible en tu situación —dijo Fernando, lanzando una mirada cargada de intención a los hermanos Russo.
Michelle, q