Perspectiva de Dominic
Un llanto suave, casi un hipo entrecortado, me sacó de las profundidades de un sueño pesado. Por un segundo, mi instinto de protección se activó pensando que Michelle había encontrado la casa, pero al abrir los ojos, la realidad era mucho menos violenta, aunque igual de urgente.
Cloe estaba sentada al borde de la cama, con las manos sobre su vientre y las mejillas empapadas de lágrimas que brillaban bajo la luz de la luna.
—¿Cloe? ¿Qué pasa? ¿Te duele algo? —me incorporé