Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe acarició con suavidad el hombro desnudo. La complicidad entre nosotros y la forma en la que habíamos aprendido a llevar nuestro contexto era asombrosa. No solo por el hecho de que Jan hubiera decidido abandonar su manada.
Sino también por lo que yo era. Una loba. Más o menos. Una que tenía tendencia a alimentarse de él cuando practicábamos el sexo.
Esa última parte su padre la desconocía.
Me avergonzaba de







