Dicen que la vida se compone de momentos, que no cuentan aquellos en los que estás respirando sino, aquellos que te dejan sin respiración. Pues él había estado a punto de morir también, se había olvidado hasta de respirar cuando la había visto tirada, con Azima abajo y con sangre en sus piernas, mortalmente pálida, pese a ello había susurrado su nombre y no había ido a ponerle fin a esa maldita mujer. Y, sinceramente no importaba el terror que él había vivido al pensar que la había perdido, sim