Capítulo 7
Zeke
Mis manos agarraron el volante con furia, había pedido que me traerán mi deportivo al castillo.
Manejé como un maníaco, apenas capaz de ver la carretera y apenas consciente de que el campo pasaba a mi lado.
Todo lo que podía pensar era en el idiota de Magnus y su estúpido accidente.
Mi teléfono sonó en la guantera y lo agarre bruscamente. Puse el teléfono en manos libres, y conteste.
—¿Si? —Respondí con furia.
—Amigo, no vengas —la voz de Magnus inundó el vehículo—. Varya vino,