Epílogo
Zeke
—Por el poder conferido a mí por la reina Catherin de Diera —el juez cierra el libro donde acabo de firma—, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Observo a mi esposa, y me acerco lentamente. Había querido besarla desde que entro al jardín privado del castillo, necesitaba asegurarme que era real. Estaba más hermosa que nunca con su vestido blanco ceñido a su delicada figura.
En el momento que nuestros labios estuvieron a un centímetro de distancia, le susurre: —Creo qu