Mundo de ficçãoIniciar sessão11
Los ojos del mejor hombre del señor Morelli se hallaban bien abiertos, detallando cada centímetro de la luminosa piel, tersa y suave de aquella monja que se encontraba casi temblando en el suelo. La joven sentía vergüenza, nunca antes había mostrado de esta forma su desnudez, ni siquiera ella misma era capaz de verse medio desnuda frente al espejo, pero ahora dos sensuales hombres se la comían con la mirada.
—Yo… Yo…







