27. Alessandra
Han pasado dos años. No diré que soy feliz, pues haberlo perdido y estar lejos de las personas que quiero me ha dolido cada maldito día. Pero, dentro de tanto sufrimiento mi corazón aún late fuerte por una carita angelical, unas manitos y unos piecitos. Me aferré a mi niña para seguir viviendo y luchando cada día. Ser mamá es la bendición más grande de mi vida.
Bruno ha cambiado. Muere por la niña. No me ha vuelto a pegar, tampoco me ha obligado a tener sexo. No me he acostado con él y no lo h