Irene.
Mi cuerpo temblaba, tenía fiebre y dolor estomacal. Estaba sola, hacía días que mi mamá se había ido a casa de los padres de Camilo a ayudar con los eventos para la boda, una de la que fui excluida. Cuando le conté a Ada, su reacción fue lo que menos esperé. Camilo era un buen muchacho, no entendía porque ella se había alejado tanto de mí y se comportaba de esa manera conmigo, no actué bien, pero tampoco merecía su desprecio.
—Ada, hay algo que debo decirte —dije acariciando sus cabellos