AFRODITA FERRO
En mi habitación cambié las sábanas y comencé a lavarlas para quitar la mancha de sangre. Todas las personas que conozco para mí edad perdieron la virginidad y yo que trabajé en dos clubes de fantasías y además que he estado rodeada de dominantes y sumisas le tengo miedo al sexo y sigo siendo virgen. Si a alguien le contara esto, seguramente pensaría que miento.
Hace tiempo atrás, cuando Christian aún lograba excitarme, yo sentía curiosidad por el sexo y también ganas de perder l