Mundo ficciónIniciar sesiónTara sonrió triunfante por un largo rato mientras iban llegando a la villa. Alexander estaba en silencio, apretaba con fuerza el volante, no podía creer que había fallado, él tenía que haber conseguido esa cita. Bueno, ella lo había conseguido así sin más, quizás la belleza de Tara había sorprendido al francés. De nuevo, los celos lo estaban consumiendo.
— ¿Estás bien? —preguntó Tara al ver su esposo, serio.
—Sí.
— ¿Entonces por qué no has dicho nada en el camino? —Ale







