Mundo ficciónIniciar sesiónJack sintió como su corazón se agitó a toda velocidad a aquel gesto de la mujer de rizos. Ángela se dio cuenta de su imprudencia e intentó evitar la mirada de Tara.
—Bueno, —se giró y alcanzó las bolsas de mandado. —Voy a guardar esto o Julya me va a regañar. —Tara tenía la ceja arqueada, había visto algo entre ellos dos, entonces pensó en algo.
—Oh, hablando de Julya, ya tiene listo para mañana casi todo, ¿Estás enterada de la







