Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté en el sofá del padre Helge, pero no era él quién estaba allí, luciendo preocupado, mientras daba vueltas por la habitación, sin tan siquiera darse cuenta de que estaba despierta. Justo iba a hablarle, para que notase mi presencia cuando me percaté de que tenía unas marcas de quemadura en mis muñecas. De hecho, si las tocaba, me dolían.







