75. LA HIJA NO DESEADA.
POV. SAMANTHA.
— ¿Puedo seguir? — Memita, la mujer que me ayudaba con mi pequeña y con los quehaceres de la casa me había anunciado su llegada.
— Sí, pasa por favor — le sonrío a Bryan y el abre sus enormes brazos para mí.
— Vine tan pronto como llegó la carta.
— No te preocupes, sabía que tardaría en llegar hasta ti.
— ¿Y dónde está?
— Durmiendo.
— ¿Tus heridas?
— Ya han sanado bastante bien, al menos mi mano ya funciona.
— Después de un año, creo que es lo justo.
Ambos reímos y tomé su pe