125. UN SALTO.
POV. DAVID.
— Hola — saludé a mi tío Sebastián y me senté frente a su silla.
— ¿Qué pasó?
— Lo arruine — dije secamente.
— Dime algo que no sepa — su voz daba miedo, su mirada aún más, pero yo estaba muerto y no sentía nada. Así que básicamente tampoco sentía miedo.
— Ella cree que la estaba engañando.
— ¿Por qué lo cree?
Suspiré recordando todo, maldije un poco también y dejé caer una lágrima.
Apreté mis manos en puños y quise hablar, quise decirle muchas cosas a mi tío Sebastián, pero estaba