La Verdad Olvidada
El geriátrico Último Amanecer era un edificio fantasma ahora .
No quedaba nadie en su interior, excepto el polvo acumulado en los pasillos y el eco del viento golpeando las ventanas entre abiertas. Esta vez no habían ancianos en las habitaciones, ni enfermeras recorriendo los pasillos con medicamentos y bandejas de comida. Solo vacío y un gran silencio tan callado como las muertes que hubieron en ese lugar. Todo tan sumido en la tristeza .
Desde que las autoridades habían