CAPÍTULO 44. El despertar del ogro
CAPÍTULO 44. El despertar del ogro
Logan
Apenas abro los ojos, la luz me golpea como un martillo. El mundo está borroso, las voces se escuchan lejanas, y mi cuerpo pesa como si lo hubieran rellenado de plomo. Trato de moverme, pero un dolor sordo me recorre el pecho.
¿Dónde estoy?
Parpadeo un par de veces hasta que mi visión se aclara, pero el mareo y la niebla siguen ahí. Lo primero que veo es un techo blanco, y lo segundo, una figura sentada al lado de mi cama.
—¿Liliana? —susurro, todavía co