Una vez los perseguidores de Zack fueron noqueados, él y Moira intercambiaron sonrisas.
—¿De dónde sacaste esa arma falsa? —Zack la miró impresionado—. Esta vez casi me engañas hasta a mí, pero sé que si fuera de verdad habrías disparado para asustarlos.
—Oh, siempre la traigo conmigo, es un viejo habito. —Encogió los hombros mientras guardaba el arma—. Solo es un juguete de plástico, se nota en su peso, así que no he tenido problemas en los aeropuertos.
—¿Llamaste a la policía para que los