Viendo la puerta cerrada frente a ellos, Zack y Moira se quedaron en silencio por un par de incómodos minutos, hasta que él carraspeó y dejó su maleta en el suelo, buscando en ella una pequeña caja de donde sacó una de sus herramientas súper avanzadas extrañas.
—Bueno, esto es ridículo. Dame un minuto. —Se acercó a las bisagras de la puerta y comenzó a desarmarlas—. Disculpa a mi padre, tenemos más habitaciones aquí. Ya conoces lo entrometido que es y lo mucho que deseaba que estuviéramos junto