Moira se despertó sintiéndose extraña, adormecida y muy, muy confundida.
Apenas se despertó, un montón de doctores la rodearon, le hicieron varias pruebas y le hicieron muchas preguntas que la confundieron todavía más, hasta que una doctora les pidió darle espacio.
La doctora la miró con mucha seriedad.
—Nos alegra verte bien y despierta, señora Jineo. Dígame, ¿recuerda usted su nombre y edad?
—Claro, Moira Jineo. —La miró confundida.
—¿Recuerda en qué año estamos?
Moira frunció el ceñ