Moira no supo dónde esconder su rostro empapado en lágrimas cuando Zack encendió la lámpara junto a su mesilla de noche.
Se sintió tan avergonzada de lo patética que debía verse llorando de ese modo que escondió el rostro entre sus manos y se dio la vuelta, presionando la cabeza contra el rincón y sollozando todavía peor, pensando en una forma de salir de esta horrible situación con al menos un poco de su dignidad intacta.
¿Escapar por la ventana usando un camisón en invierno era una mala idea