A pesar de su petición de que no llorara, Moira solo pudo llorar más, pero no por las mismas razones que antes. Era un llanto de sorpresa y alivio, lágrimas aturdidas y felices. Aunque su mente estaba escéptica, su corazón brincaba de alegría en su pecho.
Finalmente, luego de más de quince años amando a este hombre, él le había dicho que correspondía a sus sentimientos. Y una parte de ella no le creía, mientras que la otra quería lanzarse a sus brazos y no apartarse nunca.
Sin embargo, esa par