—¡California, California! —Moira sonrió divertida mientras su hijita corría en círculos a su alrededor de tan emocionada que estaba por finalmente haber bajado del avión que las trajo a su ciudad natal en California, la ciudad Lion—. ¡California, California, California!
—Vamos, hija, tenemos que subir al auto del tío Robert. —La tomó de la mano luego de que el chófer que Robert les había enviado terminara de guardar sus maletas.
—¿Vamos a su casa? —preguntó emocionada mientras el auto arranca