Moira estaba muriendo de nervios en su habitación en el hotel, caminando de un lado a otro mientras su hija la observaba con confusión.
—¿Estás bien, mamá? —Finalmente le preguntó la pequeña después de cansarse de verla caminar en círculos por toda la habitación—. ¿Conocías al señor de antes? El señor que se desmayó.
—Mmm… —Empezó a sudar profundamente—. Sí… más o menos. —Tosió incómodamente.
—¿Y mi profe también conoce a ese señor?
—De hecho…—Se mordió el labio, dudando por un segundo, antes