En su segundo día de escuela a la hora del receso, Lutxi se sentó junto a Miranda, la niña pelirroja, una vez más.
Y esta vez fue Ray Neils quien vino a sentarse con ellas, más precisamente junto a Lutxi.
—Toma. —Le tendió cien dólares.
—¿Eh? —Ladeó la cabeza—. ¿Esto no es lo que iban a pagarte por reparar el celular? —Lo miró confundida.
—Sí… Realmente ni yo ni el chico creíamos que iba a poder repararlo. —Ajustó su cubre bocas, evitando mirarla—. Se sorprendió tanto que me pagó doscientos