Yelena
—¿Qué has hecho, Sabri? —le susurré en el oído a mi amiga para que solo lo escuchara ella.
Algo,por cierto, tremendamente inútil de mi parte en una sala llena de lobos.
—No he hecho nada malo o ilegal.Tranquila, Lobita.
—¿Entonces? —pregunté angustiada.
—¡Encontré a mi pareja!.
—¿Qué, qué?.
—Bueno, técnicamente me encontró él a mí ya que yo ni siquiera sabía que tenía una porque no soy una loba y las brujas no tenemos parejas destinadas pero tú ya me entiendes.
—Así que eres la p