Yelena
El rubio se sentó en mi asiento y sin mediar palabra tiró de mí y me sentó en su regazo.
—¡Izan!
—Shhhh, no levantes la voz.No querrás despertar a Zacky —susurró rodeándome con sus brazos y pegándome a su cuerpo.
—¿Qué es lo que estás haciendo?.
—Cuidando de tí —dijo colocando una manta sobre mí perro lo que menos tenía yo era frío.Todo lo contrario.
Una extraña sensación de calidez se apoderó de mi pecho.No sabía que contestar así que me acurruqué entre los fuertes brazos d