———A la mañana siguiente ———
—Gracias, ¿Cómo te llamas?—. Lucien estaba agotado, casi no había podido dormir pensando en lo que pasaría esa mañana.
—No tengo un nombre, nunca lo he tenido—. Le dijo la chica vestida de morado.
—¿Te puedo dar un nombre?—.
—S... Sí—.
—Auria, tu nombre será Auria. ¿Te gusta?—.
—Auria—. Auria dijo su nombre con lentitud, cómo si saboreara cada letra de su nuevo nombre.
—¿Qué pasará con Damián?—.
—¿Quién?—.
—El chico de la otra celda—.
—Ooh, le van a dar una