Terminé la ducha y me froté un humectante por todo el cuerpo. Me encargué de maquillarme y me puse el carísimo vestido diseñado por Queen Satini. Me miré en el espejo y quedé muy satisfecho con el resultado. No recuerdo la última vez que usé algo tan glamoroso en mi vida. Me encontré riéndome de mí mismo: nunca he usado nada glamoroso en mi vida.
Escuché un golpe en la puerta.
— Me voy... ¡Ahora es verdad, lo juro! - aseguré, mientras rociaba unas gotas de perfume en mi cuello.
Desafortunadamen