NATASHA
Esto había sido mala idea, no debí haber aceptado ese trabajo. Esa maldita ropa, si es que se le podía llamar así; estaba exhibiendo todo mi trasero. Ahora los viejos cochinos, esos, me observaban con lasciva, hasta se me revolvió el estómago con solo ver sus reacciones.
—No creo que llegue a soportar tanto en este trabajo —dije después de terminar de bailar y salir del escenario. Jenny estaba esperándome del otro lado del telón — ¿Y si mejor pides que me cambien para mesera? —insistí.