HOMBRE 2. Capítulo 44.
Viajaron en helicóptero varios kilómetros hasta llegar a un valle recortado por un río profundo.
En varios puntos la tierra humeaba y lanzaba al cielo columnas de vapores y chorros de agua hirviente.
Pequeños manantiales se formaban en casi todo el lugar, incluso lagos enormes, con una coloración azul tan clara como el cielo que se erguía sobre sus cabezas.
—¡Esta es la cuenca de géiseres! —explicó Alexey, haciéndose escuchar por encima del ruido de las hélices—. ¡Es aquí donde entrenamos!
Anna