La realidad no suele pedir ayuda, casi siempre logra sus propósitos sin necesidad de nadie más; pero cuándo quiere saber sí está haciendo lo correcto, recurre a uno de los entes más crueles del universo; aunque siempre quiere moderarlo, nunca lo logra, y es que no tendría sentido hacerlo, sí así se hiciera, no lograría su objetivo.
Aquel ente era la duda, esa que aparece de repente y no se va hasta que le das lo que busca: respuestas. La realidad le pidió entrar en la mente de dos enamorados, p