Joseph y Victoria ya habían hablado sobre lo sucedido; ambos tenían puntos de vista distintos, pero un mismo interés: querían lo mejor para Miranda; tal vez de maneras distintas, pero era igual de válido.
Victoria, quería que su hija, viviera con amor, que no le faltara ni un poco de él, lo demás llegaría a su tiempo; una visión algo utópica, pero válida.
Joseph, por otro lado, deseaba que Miranda viviera, la mar de cómoda, que el dinero nunca faltara y, no importaba sí, tal vez, ella no lo a