―Y-yo ―tartamudeé porque quería parecer culpable, o al menos tener cierta apariencia que le hiciera «entender» mi postura.
Alzó las cejas y aguardó, esperando que le dijera algo para justificar la reacción de mi cuerpo.
―Yo… hice algo, mami.
Bajé los ojos por un segundo y volví a los suyos, que estaban atentos a mi rostro, al cambio en mi voz, a la forma en la que me agité cuando su respiración salió profunda y sus tetas vibraron.
¡Estaba impresionante!
Llevaba puesta una camisa de tirantes col