Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sexo me palpitó con furia, mojé por completo su entrepierna y, sin poder soportarlo por un segundo más, me alcé sobre sus caderas, metí una mano entre nuestros cuerpos, tomé su pene grande y lo llevé a mi abertura entrecerrada.
Mis piernas se estremecieron cuando su capullo se metió solo unos centímetros.
Abrió los párpados, con la respiración de una bestia, su mandíbula apretada y las







