Capítulo 33. Como dos gotas de agua
La confusión llenó el rostro de Demetrios, se separó un momento para mirar a Alec.
―¿Tú maman, Alec? ―preguntó con voz temblorosa.
―Pappas, no recuerdo casi nada de mi vida, hace unos años desperté sin saber quién era, estaba en la costa de Francia, no tenía documentos, durante un día caminé en estado de confusión, me dolía la cabeza y tenía una protuberancia del tamaño de un huevo en la frente. Una anciana me brindó refugio y me dio de comer, después llamó al médico. Me llevaron al hospital,