Capítulo 12. El odiado regreso a la isla.
―¡Oh, por Dios! ―exclamó Samantha al ver como la enfermera de Demetrios corría hacía Aristo que permanecía inconsciente sentado en el piso.
―Eunice. ¿Qué tiene mi hijo? ―preguntó Demetrios con preocupación.
La enfermera le tomó las constantes vitales y con el ceño fruncido respondió:
―Tiene una pequeña partitura en la cabeza, pero nada que justifique un desmayo sería bueno llevarlo a hacerle una tomografía por prevención.
―Aristo no soporta ver sangre, más si es la suya ―respondió Demetrios