La verdad.
Itzel.
Había ciertas cosas que aún no cambiaban después de casi tres años de ausencia.
Cuando el carro se detuvo frente a la casa en la que Cameron vivía desde que se independizó, pude notar que la puerta principal estaba abierta. Era algo habitual en él ser tan descuidado y eso no cambió pese al tiempo que transcurrió.
Sin pensarlo demasiado, bajé del carro y caminé en esa dirección con pasos firmes y decididos. No fue quien cortó la soga en su momento, pero la burla en sus ojos al verme cae