Un rato después mientras caminaban por una playa, sospechosamente desierta, Blaire miraba a Alexander con amor, pero también de forma incómoda, necesitaba pedirle algo y aquello la tenía tensa.
—¿A Amelia y su esposo, puedo visitarlos?
— ¿Para qué?
—Quiero ver qué tan mal la están pasando, ¿soy una mala persona por querer ver cómo sufren?
—Ratoncilla de mi corazón, después de todo lo que te hicieron es comprensible.
—Entonces no está mal en mí, que abrace esas sensaciones y quiera disfrutar de