Justina fue con su hijo a la habitación y para entonces, Emi estaba recuperando la consciencia.
—¿Cómo llegamos aquí?
—Estás muy fría, mamá va a acompañarte mientras te metes a la tina, ¿de acuerdo? Y yo iré por la cena, la cual estará muy buena a pesar de las barbaridades que tenga para decir mi madre.
—La comeré con gusto.
Justina miraba a ambos y entendía a su hijo Korvoz, este no mentía, entre ambos había una conexión existente solo entre compañeros.
Una vez en el baño, Emi entró al agua, l