En casa de los Gold, las cosas se caldeaban más y más. Su madre, aparentemente borracha, seguía actuando como loca. Pero al menos estaba ya dentro de la biblioteca, solo esperaba que don Christopher pudiese calmarla.
Se conocían de muchos años atrás, desde el día en que sus papás se casaron así que, si había alguien capaz de ayudar, ese era él. Tras acompañar a su abuelo al auto que lo llevaría a su casa, pasó por la biblioteca, vio la puerta entreabierta y a los dos ocupantes hablando, tomado