Más criaturas llegaron entonces, Benjamin estaba ahí junto con su ejecutor, también estaban otros vampiros e incluso Morgana y Kellen. Sabían que debían matarla, pero si se equivocaban y no lograban asesinarla de un solo golpe, ella podría herir a Emi de forma letal.
—Vaya, cuantos inmortales.
—Matilde—dijo Benjamin Black—somos muchos, ríndete y libera a la compañera de Korvoz.
—Ella es mi seguro de vida.
Mientras la discusión se llevaba a cabo, Korvoz había saltado sobre el techo de la inmensa